Entonces pensó
que habría sido un error de la compañía de teléfono,
quien confirmó la adicción de su hija, Reina, a enviar
mensajes a todos sus amigos y conocidos.
"Bien, la mayoría de
mis amigos tienen una tarifa para mandar mensajes de forma
ilimitada y les escribo casi todo el tiempo", se
justificó la menor.
Es tal su adicción que
ahora sus padres han descubierto que incluso durante la
fiesta de karaoke con la que celebró por su cumpleaños,
mientras sus amigos estaban cantando, ella les estaba
mandando textos al móvil.
Otra de las excusas que
dio fue que el mes pasado, con las vacaciones de Navidad,
"estaba aburrida".
No parece que Reina haya
tenido algún tipo de remordimiento o que intente enmendar
su comportamiento, ya que la joven ha fanfarroneado con sus
amigos -por supuesto, vía sms- sobre la desorbitada factura
que tendrán que pagar sus padres.
Visto lo visto, sus
padres han claudicado y han decidido hacerle un contrato de
envío ilimitado de mensajes por 30 dólares, algo que les
saldrá mucho más económico.
Según un estudio
realizado por la compañía Nielsen que cita el diario, los
adolescentes estadounidenses de entre 13 y 17 años envían
una media de 1.742 mensajes al mes.
Pero de tal palo, tal
astilla. Hardesty, de 45 años, reconoce que suele enviar
900 mensajes al mes, 700 mensajes más de la media para su
edad.