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The Authority fue
todo un éxito de ventas, en ella aparecían dos personajes
espejo de Superman y Batman que eran pareja, y eso dio qué
pensar a las grandes editoriales: si los gays triunfan en los
tebeos, ¿por qué no aprovechar el tirón?
"Marvel
y DC hacen experimentos con personajes homosexuales, pero es
algo a nivel comercial, para ver qué tirón tienen entre el
aficionado", comenta a EFE Sebas Martín, uno de los
autores españoles de cómic gay más prolíficos.
Sebas Martín
compartió el pasado fin de semana en la feria Expocómic mesa
redonda y taller de dibujo con Carlos Pacheco, el español más
conocido en la meca del tebeo americano.
En ese mano a
mano, Pacheco "puso sobre la mesa la estética sadomaso
de muchos de los personajes a los que había dado forma, como
la relación imposible entre Catgirl y Batman en comparación
con la que mantienen Superman y Lois Lane", mientras que
él habló de la apariencia "filogay" de la que
beben la mayoría de las mujeres de cómic.
Y es que
resulta bien distinta la homosexualidad masculina y femenina
en las historietas; mientras que los gays han tardado en
cobrar protagonismo, las lesbianas son veteranas curtidas en
las viñetas de superhéroes.
"Quizá
sea porque la homosexualidad femenina contribuye a las fantasías
sexuales de los hombres y comercialmente tiene tirada, pero no
entre las mujeres", opina Martín, mientras que "la
homosexualidad masculina va dirigida al gay".
Para esta
comunidad gay, Marvel ha revelado la homosexualidad del
personaje más fuerte de los X-Men, Colossus. En una historia
con guión de Mark Millar, quien también se encargó de la
segunda etapa de The Authority, el hombre de acero orgánico
destapa su verdadera identidad sexual.
Con la polémica
en California sobre los matrimonios entre personas del mismo
sexo, que estuvieron "legalizados" durante unos
meses y se prohibieron por referéndum el mismo día de la
victoria de Barack Obama, también llegó a las librerías la
historia en la que Rawhide Kid, un vaquero Marvel de los años
50, confesaba su amor por "el llanero solitario".
California fue
el Estado que encendió la mecha, por la presión que
ejercieron las estrellas de Hollywood al gobernador Arnold
Schwarzenegger, pero Connecticut, Vermont, Nueva Jersey y
Nueva Hampshire ya habían legislado antes algún tipo de unión
válida para personas del mismo sexo.
La situación
en los cómics fue muy parecida a la política y antes de que
apareciera el primer superhéroe estadounidense gay, las
editoriales probaron con extranjeros "segundones",
como Estrella del Norte, un mutante canadiense muy atormentado
que participó en un grupo terrorista antes de luchar contra
villanos.
Pero las
situaciones más obvias de Metrópolis o Gotham City no han
sido tratadas todavía. "Lo de Batman y Robin es como un
clásico griego -apunta Sebas Martín-, con el hombre maduro
que retira al púber de la calle y lo protege".
En los cómics
antiguos de Bob Kane, el hombre murciélago y el chico
maravilla "dormían en la misma habitación, dentro de la
gran mansión de Bruce Wayne, en dos camitas continuas",
recuerda Martín, para quien "el gran olvidado de esta
relación es Alfred, la gran vieja, la gran dama de la que
nunca se ha hablado lo suficiente".
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