La historia de “Madagascar 2”
arranca cuando el cuarteto, acompañado de los castrenses pingüinos, el
rey Julien (Sacha Baron Cohen) y su servil Maurice (Cedric The Entertainer), se
dispone a abandonar su destierro forzoso a bordo de los restos del avión que
les depositó en tan salvaje terreno en el inicio de la saga. El experimento no
acaba de funcionar, evidentemente, y dan con sus huesos en el Continente Negro,
casualmente en la reserva que, tiempo atrás, vio nacer al león protagonista.
.
Fiel
a su predecesora, la película adolece de
los mismos defectos que aquella,
presididos por un guión más bien poco
elaborado, únicamente destinado a una
platea infantil o familiar sin ninguna
pretensión más allá de pasar un
agradable rato con los retoños, sin
dobles lecturas empapadas de un sano y
adulto cinismo..
Nuevamente,
los roles secundarios emergen como claros
vencedores a la hora de atraer intereses y
carcajadas, con especial atención al
megalómano monarca, al que presta su
registro vocal el siempre genial Sacha
Baron Cohen.
Sea como fuere, un
paso más en la carrera de la división animada de Dreamworks,
que de momento, y tras desgastar un tanto al ogro verde, ha
alcanzado este año una cumbre mucho más relevante e
importante con las andazas de cierto oso panda, a la espera
del que está por llegar.