"Las
predicciones hablan de 2012 como el año del fin de la
civilización, pero también de un año en el que la
humanidad sufrirá un gran cambio (...) la gente se ha
quedado con lo primero, aunque no hay base científica en
ninguna de las predicciones", sigue explicando.
El experto de la
NASA comenta que en ningún caso pueden predecirse con exactitud
grandes catástrofes naturales. En el caso de grandes
meteoritos sí pueden calcularse distancias y
recorridos de los mismos y lo cierto es que ese riesgo hoy no
existe, concluye.
¿Una
conspiración?
Al científico le
hacen gracia las especulaciones acerca de una posible
conspiración, en la que el Gobierno sabría de la
existencia del misterioso planeta. Un secreto que mantendría
para evitar alertar a la población. "Aunque quisiera, el
Gobierno no podría guardar un secreto así -cuenta- Si fuera
real, ya habría sido objeto de estudio para muchos astrónomos,
y éstos lo habrían hecho público seguro".
"Conozco
a la comunidad astronómica, y estos científicos no
pueden guardar un secreto aunque se lo ordenen -dice- !Cómo
para guardar un secreto así¡".
El calendario
maya sólo se prolongaba hasta el 2012, lo que originó la
profecía. El científico de la NASA aplica el sentido común
para despejar este malentendido: "El calendario que tengo
en mi despacho acaba el 31 de diciembre de 2009, pero yo no lo
interpreto como el 'Armageddon'. Se trata sólo del comienzo de
un nuevo año".
"Los
calendarios antiguos son muy interesantes para los
historiadores, pero no tienen la precisión de los actuales
(...) Además no olvidemos que ningún calendario tiene
la capacidad de predecir lo que va a suceder", continúa
Morrison.
Las ya populares
profecías de Nostradamus
también relacionarían el fin del mundo con el año 2012, algo
que para muchos aporta suficiente credibilidad; sin embargo,
Morrison señala en su artículo que no hay evidencia de que
realmente se haya cumplido algo de lo predicho por este hombre,
a pesar de la sugestión colectiva, fruto de diversos rumores.
¿Una
campaña de marketing?
Son muchos los
que apuntan que, con motivo del estreno del film, se habría
puesto en marcha una campaña de marketing viral,
basada en generar inquietud.
El
trailer de la película versa sobre la posibilidad que
plantea la teoría de la conspiración: un Gobierno que conoce
la verdad pero que la esconde al no poder hacer otra cosa. El
mismo trailer invita al final del vídeo a una búsqueda en
Google.
Se ha creado
incluso una web científica falsa que pretende ser la home de la
organización The
Institute for Human Continuity, también ficticia. En
el site se les ofrece a los usuarios la posibilidad de
sumarse a una especie de lotería en la que se sortea la
posibilidad de ser uno de los pocos afortunados con 'billete'
para escapar y salvarse del 'Armageddon'.
Morrison ha
mostrado su rechazo hacia este tipo de películas, que, según
él, sólo sirven para generar miedo entre los ciudadanos. "Espero
que la gente sepa distinguir las películas de Hollywood de la
realidad".