Cuando
se conoció la noticia de que dirigiría al equipo, el mánager,
Martin Eede, tuvo que convencer a varios jugadores para que
se pusieran a sus órdenes. Powell sólo había dirigido
equipos de niños de 11 años. No se fiaban.
Y la noche del miércoles, a las
20:45 hora londinense, arrancó el Eastleigh-Fisher
Athletic. Al descanso la cosa no pintaba bien para su
equipo, 2-0 abajo, por lo que Powell dio un golpe de mano.
Cambió la disposición táctica habitual del equipo, el
3-5-2, por el clásico sistema inglés, el 4-4-2. El equipo
agradeció la modificación y anotó un gol por medio de
Raus. Al final fue insuficiente para romper la racha de
derrotas, pero todos mostraron su satisfacción. Eede comentó:
"La segunda parte ha sido la mejor del equipo en lo va
de Liga".
Mientras Powell comentó a la BBC: "Estoy muy orgullosa
de los chicos. Dieron todo y lo hicieron bien. He
disfrutado, aunque es más duro de lo que esperaba".
Ahora tiene el respeto de sus jugadores y del rival. E hizo
historia en Inglaterra, la cuna del fútbol.