¿Es
más divertido hacer del hombre lobo o del
Che?
Todos
los papeles son difíciles, pero es verdad
que aquí te relajas más. Para una escena
del Che te lees cinco libros, para hacer
del hombre lobo dejas volar la imaginación.
¿Qué
otros monstruos le asustaban en su niñez?
Siempre
me puse del lado de los monstruos: pienso
que les persiguen y juzgan, pero nunca
intentan entenderles. Lo cierto es que mi
infancia se construyó con películas como
ésta, y sobre todo con sus actores.
Lugosi en Drácula, Karloff en
Frankenstein... Hacer El hombre lobo tenía
mucho de viaje nostálgico.
¿Gustará
al público actual?
Una
buena historia siempre es una buena
historia. He estado en películas que han
hecho dinero pero se olvidaron rápido y
otras en las que pasó lo contrario. Creo
que ésta gustará, pero que venda mucho
no depende de mí.
Le
conviene, porque es coproductor. ¿Por qué
lo hizo?
Llevo
20 años haciendo cine y trabajé con
grandes directores de los que aprendí
cosas. Ya tengo el suficiente
atrevimiento, la convicción, como para
decidir qué proyectos pueden ser buenos y
proponérselos a los estudios.
¿Cómo
aguantó esos 20 años hasta tener el
control?
A
base de disciplina y no dejar de estudiar.
También con una mentalidad positiva e
intentando no deprimirme. Ser actor es
como jugar al fútbol, se falla mucho más
que se mete, y no debes perder la cabeza
cuando las cosas van mal.
¿Y
cuando van bien?
Menos.
La fama me llegó con 30 años:?de haber
sido antes, quizá no estaría aquí. Con
30 ya tenía la madurez suficiente para
saber que el éxito se logra a base de
mucho trabajo, y que las películas no las
hace uno solo. Antes era más rebelde, más
duro, pero aprendí a perder batallas para
ganar la guerra.
¿Para
cuándo una comedia?
Me
gustaría. Pero son las películas las que
escogen a los actores, no al revés.
¿Con
qué director sueña con trabajar?
Estaba
muy contento porque iba a hacerlo con
Martin Scorsese, pero al final no ha
podido cuajar. Con él haría lo que
fuera, estoy dispuesto a hacerle todas las
mañanas el desayuno, huevitos fritos,
limpiarle la casa, lo que sea para que
vuelva a llamarme. Representa todo el cine
que amo. También hay directores españoles
que me interesan, y no sólo Almodóvar o
Amenábar. Me gusta mucho Víctor Erice,
¿En qué anda? ¡Vamos a llamarle ahora
mismo!
Y
usted, ¿cuándo dirigirá?
Quiero
hacerlo, pero las cosas no se dicen, se
hacen. No sirve de nada que te diga que
quiero rodar una película
maravillosa:?hay que hacerla. Tengo un guión
y algunas buenas ideas. Ojalá salga
buena, bonita y barata.
Mientras,
y como actor, ¿qué consejo le da a
alguien que esté empezando en la profesión?
Que
viaje. Mucho. Si es americano, que recorra
Europa. Si es europeo, que vaya a
cualquier lugar del mundo. Para ser actor,
la primera lección es haber vivido.
En
El hombre lobo trabaja con
Anthony Hopkins. ¿Cómo lo llevó?
Con
mucho respeto y admiración. Intimida
porque es alguien a quien admiras, una
leyenda. Sé lo difícil que es ser actor,
y tener delante a uno tan bueno y con una
carrera tan larga... Como dicen ustedes,
flipas.
¿Se
ha cruzado con muchos lobos en la vida
real?
Sí:?con
la gente que roba, que miente. Los hay en
todos los niveles. Pero los peores son los
que cometen injusticias.
Y
a usted, ¿qué le convierte en un hombre
lobo?
Los
teléfonos. Y los flashes de los paparazzi.
Dejémoslo ahí.
¿Y
pasarse media hora respondiendo preguntas?
Está
bien, todos tenemos que comer de esto. Y
si sirve para que vaya más gente a ver mi
película, mejor. Así podré hacer muchas
más.